• Judit Acs

¿Quien necesita una sesión de biodinámica?

Updated: Jul 4, 2019

Es una de las primeras preguntas que me hacen cuando escuchan a que me dedico.

Suelo empezar a explicar: gente que tiene dolencias físicas, migrañas, otros tipos de dolores de cabeza, dolor crónico, sinusitis, problemas de salud por estrés, ansiedad, ataques de pánico etc….

Y entonces a veces recibo miradas de “parece que esta tiene la varita mágica” y resuelve todos los problemas de la gente.

¡Ojalá fuera el caso! Sin embargo, cuando pienso esto, soy realmente bastante egoísta: quisiera poder ayudar a todo el mundo, pero la verdad es que una solo puede ayudarse a sí misma. No hay más, no hay magia. O, mejor dicho, es la magia cotidiana que una puede practicar. Todos tenemos esta magia a disposición.

¿Quien necesita una sesión de biodinámica?

¡Todos!

Absolutamente todos y cada uno de nosotros; necesitamos un espacio donde nos acompañan, donde recibimos TODA la atención de otro ser humano y así nos sentimos seguros para poder afrontarnos con cualquier situación, sensación física, emocional, lo que surja.

Se trata de auto-cuidarse, de ser cuidado, de confiar, de soltar, de aceptar, de (re)conocernos.

Que nos escuchen desde la neutralidad, que nuestras palabras no sean juzgadas, que podamos expresarnos conectando con nuestra verdadera naturaleza. Es una sensación casi desconocida. Vivimos en un mundo tan rápido, tan lleno de cosas y más cosas, nuestros sentidos están tan saturados que no queda espacio para lo sutil.

Los cambios más radicales nacen como sensaciones que tienen el peso de las alitas de una mariposa. Apenas nos damos cuenta de ellas…

Si empezamos a quitar capas y más capas de todo lo condicionado, aprendido, copiado, conformado, nos damos cuenta de que muy poco de lo que creemos que son nuestros pensamientos son realmente nuestros.

Todo esto se multiplica, cuando nos acompañan. Porque volvemos a sentir unión con otro ser, volvemos a sentir una sensación tan familiar que es lo que realmente somos: una unión con todo. Poder volver a confiar, cerrar los ojos y decidir ponerse en una camilla y abandonarse, dejar que otro ser nos escuche, nos dedique toda su presencia: es el verdadero desafío de hoy en día que solo nos brinda recompensa.







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